Un repartidor ayudó a salvar a una mujer al hallar una almohada con un extraño mensaje escrito con sangre: “110 625”

Un repartidor de comida halló en China una almohada con un mensaje escrito con sangre y ayudó a salvar a una mujer, quien permaneció atrapada dentro de un departamento durante más de un día.

El hecho ocurrió el 12 de agosto por la tarde en Leshan, una ciudad ubicada en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país asiático, según información de las autoridades locales.

Aquel día, un trabajador de una aplicación de delivery de comida, llamado Zhang Kun, estaba terminando de entregar pedidos en una zona de oficinas y hoteles cuando observó que algo caía del cielo: era una almohada.

El origen de un misterio: un mensaje críptico en una almohada

“La almohada cayó en la vereda, delante mío. Me acerqué a revisarla y vi que tenía escrito110 625‘ con un líquido rojo oscuro, como si fuera sangre“, relató el joven de 19 años, citado por el diario autóctono Xinhua Daily. En ese momento, él acababa de repartir pedidos en un edificio y justo se encontraba a metros de la entrada de este complejo.

Al principio, Zhang pensó que se trataba de una broma. Sin embargo, segundos después, tras haber reflexionado al respecto, el repartidor llegó a la conclusión de que alguien necesitaba ayuda.

Por lo tanto, se puso en contacto con la policía. “Tenía miedo de que estuviera pasando algo malo así que llamé a las autoridades“, dijo el joven, quien además de trabajar a tiempo parcial estudia en la universidad.

Al cabo de un rato, llegaron tres miembros de la policía. Pronto, estos agentes leyeron el mensaje de la almohada y determinaron que el “110” hacía referencia al número del servicio de emergencias local. Es decir que, bajo esta deducción, al menos una persona estaba en peligro.

El mensaje escrito con sangre: se alcanzan a ver los números 110 y 625 en la almohada. Foto: Xinhua Daily.El mensaje escrito con sangre: se alcanzan a ver los números 110 y 625 en la almohada. Foto: Xinhua Daily.

Ahora faltaba descifrar la otra parte del mensaje: el número 625. Enseguida, los policías comenzaron a investigar en los alrededores.

Como en la zona hay muchos hoteles, a un oficial llamado Yang Yi se le ocurrió preguntar a trabajadores de estos establecimientos turísticos sobre si reconocían la marca comercial de la almohada, que figuraba en una etiqueta, y el modelo en cuestión.

Tiempo más tarde, según el periódico local Sichuan Online, un empleado de un alojamiento cercano le advirtió al oficial Yang Yi que esa marca de almohada era la misma que se usaba en varios departamentos de alquileres temporarios ubicados en el piso 25 de un edificio denominado “6”. Ese edificio “6” era el mismo complejo edilicio en donde el joven repartidor había entregado pedidos.

A continuación, el oficial Yang Yi se dio cuenta de que el número “625” del mensaje en la almohada hacía referencia a estos departamentos de alquileres temporarios. Entonces, a raíz de esta situación, la policía decidió subir hasta el piso 25 del edificio “6”.

Quién era la persona en problemas y cómo terminó la historia

Cuando los agentes arribaron al piso 25, oyeron ruidos de golpes que provenían de uno de los departamentos. Segundos más tarde, estos golpes se intensificaron. Por lo tanto, la policía optó por derribar la puerta de entrada del apartamento.

Pronto, los agentes descubrieron que había una mujer atrapada en una de las habitaciones del departamento. Esta ciudadana china se llamaba Zhou y era la dueña de los apartamentos de alquileres temporarios.

Una imagen que muestra el edificio "6" y la habitación en donde quedó atrapada la mujer. Foto: Xinhua Daily.Una imagen que muestra el edificio “6” y la habitación en donde quedó atrapada la mujer. Foto: Xinhua Daily.

La policía rescató a Zhou, quien estaba “pálida” y “extremadamente débil“, de acuerdo con el informe oficial de las autoridades. Esta mujer contó que llevaba 30 horas atrapada en el lugar.

El 11 de agosto, según su explicación, ella ingresó al departamento 15 para acondicionarlo después de que unos huéspedes se marcharan. En un momento, mientras estaba en una de las habitaciones, una fuerte ráfaga de viento cerró la puerta de golpe y ocasionó un problema con la cerradura, dejándola bloqueada.

Enseguida, Zhou trató de abrir la puerta, aunque no lo consiguió. También intentó forzarla y romperla en varias oportunidades, pero tampoco tuvo éxito.

En esta habitación no había agua ni comida. A su vez, la mujer no podía comunicarse por teléfono: había dejado su celular en el living.

Una imagen de la mujer (se tapó su identidad) que quedó atrapada en la habitación. Foto: captura de video/Sichuan Online.Una imagen de la mujer (se tapó su identidad) que quedó atrapada en la habitación. Foto: captura de video/Sichuan Online.

A lo largo de las casi 31 horas, Zhou intentó de varias maneras que alguien la escuchara: gritó con todas sus fuerzas, pegó patadas en el piso para que otros vecinos la oyeran e incluso se asomó por una ventana de la habitación que daba al exterior para hacer gestos. Pero nadie la vio ni la oyó.

A pesar de la angustia, el estrés y el cansancio, la mujer tuvo una idea para salvarse: arrojar por la ventana una almohada con un mensaje.

En aquel instante, se mordió uno de sus dedos hasta sangrar. Luego, usó su sangre para escribir “110 625” en una de las almohadas de la cama.

Minutos después, arrojó la almohada por la ventana con la esperanza de que alguien descifrara su mensaje. Fue allí cuando el joven repartidor de comida se topó con la almohada y dio aviso a las autoridades.

Zhou le dio las gracias a la policía y también al trabajador de la aplicación de delivery, a quien incluso le ofreció un dinero como muestra de agradecimiento. Sin embargo, el joven Zhang se negó.

El joven repartidor de 19 años recibió un reconocimiento por su buena acción. Foto: Xinhua Daily.El joven repartidor de 19 años recibió un reconocimiento por su buena acción. Foto: Xinhua Daily.

Él se negó a aceptarlo. Me conmovió profundamente“, aseguró la mujer, citada por el diario local Red Star News.

Por su parte, Zhang afirmó que solo hizo lo correcto: “Fue solamente un pequeño acto de bondad; cualquiera habría llamado a la policía”.

El caso, que se conoció a través de las redes, causó repercusión a nivel nacional. Miles de internautas, quienes se hicieron eco de la historia, elogiaron al repartidor y a la policía.

Por otro lado, debido a su buena acción, Zhang recibió 2000 yuanes (cerca de 280 dólares estadounidenses) por parte de la aplicación de delivery. A su vez, las autoridades locales le otorgaron 3000 yuanes (aprox. 420 dólares) y además un reconocimiento público.

Con información de AFP y medios de noticias chinos

Fuente: www.clarin.com

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